La sesión convocada para interpelar a Manuel Adorni no prosperó debido a la ausencia de quórum en la Cámara de Diputados, lo que permitió al oficialismo frenar el avance de la oposición. Aunque algunos bloques aliados, críticos del jefe de Gabinete, optaron por mantener la abstención como parte de un acuerdo político, el tratamiento del pedido seguirá en comisión y se postergó la discusión plena.

Los libertarios facilitadores del oficialismo accedieron a llevar el debate a la comisión de Asuntos Constitucionales, prevista para la próxima semana, pero aún no se determinó cuándo se tratará en la comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos, necesaria para avanzar con el dictamen. Esta maniobra implicó una ganancia de tiempo para Adorni, quien deberá presentarse en el Senado para exponer su informe de gestión y responder interrogantes sobre su patrimonio.

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Desde el PRO y la UCR, sectores opositores, indicaron que el objetivo principal de la sesión era presionar para que las comisiones activaran el trámite, por lo que al habilitar el oficialismo ese debate en comisiones, la sesión perdió sentido para ellos. Aún persiste la controversia reglamentaria sobre si el artículo 101 de la Constitución Nacional aplica directamente, es decir, que la interpelación debería aprobarse sin pasar por comisiones. La oposición consideraba votar el pedido de interpelación en el pleno ese mismo día, mientras que los libertarios argumentaron que —a semejanza de cualquier proyecto de ley— el trámite debe cumplirse en comisiones o requerir una mayoría calificada difícil de alcanzar para aprobarse en el recinto sin dictamen.

El diputado libertario a cargo de la Comisión de Asuntos Constitucionales recordó que históricamente el Congreso interpreta que el artículo 101 no es operativo y que existen numerosas presentaciones para reglamentar su aplicación. Esta postura respaldó el acuerdo político sellado entre el oficialismo y algunos bloques aliados, que evitaron forzar la defensa pública directa de Adorni, pero tampoco quisieron avalar una estrategia impulsada por el kirchnerismo.

El aplazamiento no exonera a Adorni, quien tendrá que presentar su informe ante el Senado próximamente y afrontar allí las preguntas de la oposición sobre su declaración patrimonial. La jugada política y reglamentaria dejó en pausa, al menos por dos semanas, la posibilidad de una interpelación directa en Diputados, mientras se define la instancia adecuada para resolver el pedido.