El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició un plan para restaurar los tradicionales buzones rojos de hierro, que forman parte del paisaje y la memoria colectiva de sus barrios. Estas piezas históricas, aunque dejaron de funcionar en el sistema postal, mantienen un fuerte vínculo simbólico con la identidad local.
La reciente intervención en el barrio de Colegiales, donde se reacondicionó un buzón en la esquina de Conesa y Jorge Newbery, respondió a la demanda de vecinos y referentes barriales, que valoran estos elementos como símbolos del pasado urbano. En ese barrio aún sobreviven cuatro buzones históricos ubicados en avenidas y esquinas reconocidas, que se preservan para reforzar la memoria cotidiana.
Los trabajos abarcan limpieza integral, remoción de grafitis y reparación del metal para impedir su deterioro. Durante el proceso, varios vecinos expresaron preocupación por la posible pérdida de estos objetos, lo que evidencia el fuerte apego emocional que persiste. Además, estos buzones funcionan actualmente como herramientas pedagógicas, facilitando el conocimiento de métodos de comunicación previos a la era digital y evocando recuerdos a generaciones mayores.
Desde la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano explicaron que esta iniciativa forma parte de una política más amplia enfocada en preservar el patrimonio urbano y mantener vivas las huellas de la historia barrial, en colaboración con la comunidad local.

