Konstantin Rudnev, acusado de trata de personas, comenzó a cumplir prisión domiciliaria en la localidad bonaerense de San Vicente, luego de ser trasladado desde el penal de máxima seguridad de la Unidad 6 en Rawson. El cambio de régimen se implementó después de un proceso judicial que permitió a la defensa acceder a esta medida bajo estrictas condiciones.
El traslado de Rudnev se realizó por vía terrestre y demandó un recorrido cercano a 24 horas desde Chubut hasta la provincia de Buenos Aires, generando una fuerte controversia debido al estado de salud del imputado. Según denunciaron sus allegados, Rudnev padece fibrosis pulmonar progresiva, problemas cardiovasculares y una hernia inguinoescrotal, condiciones que habrían puesto en riesgo su vida durante el viaje. La esposa del ruso cuestionó que no se haya utilizado un traslado aéreo, opción que en algún momento estuvo sobre la mesa y para la cual la Policía Federal ofreció un avión, aunque finalmente fue desechada por las autoridades.
Para concretar la prisión domiciliaria, la defensa tuvo que cumplir varios requisitos impuestos por la Justicia desde abril, como la designación de garantes, el depósito de una caución económica y la prohibición total de contacto con la presunta víctima. Rudnev fue equipado con una tobillera electrónica que monitorea sus movimientos, bajo la supervisión de la Dirección de Asistencia a Personas Bajo Vigilancia Electrónica del Ministerio de Seguridad de la Nación.
En paralelo a este avance procesal, la defensa continúa cuestionando la causa, alegando falta de pruebas concretas contra Rudnev. Según destacó la esposa, los peritajes oficiales no hallaron drogas ni indicios que sustenten las acusaciones, y los medicamentos inicialmente sospechados incluso no pertenecían al imputado. La estrategia legal apunta a la posibilidad de cerrar la investigación debido a lo que califican como una crisis probatoria y persecución.

