El gobierno venezolano informó que el doble terremoto ocurrido recientemente dejó un saldo de 3.685 víctimas fatales, mientras que los heridos suman 16.740, cifra confirmada por las autoridades. Esta actualización muestra un aumento significativo respecto al reporte previo, evidenciando la gravedad de la tragedia.
Además, las labores de rescate han permitido extraer a 6.462 personas de entre los escombros, aunque este dato no ha cambiado desde el último jueves. Se estima que 17.907 ciudadanos han quedado completamente desamparados debido a la destrucción de sus viviendas, por lo que el gobierno estableció 87 campamentos transitorios para atender a los afectados, siendo cinco más que en días anteriores.
El epicentro de la crisis se encuentra en el estado costero de La Guaira, donde se registraron los mayores daños con 190 edificios colapsados. En total, 856 inmuebles sufrieron daños estructurales severos, afectando a cientos de familias que perdieron sus hogares o viven en zonas de alto riesgo. Los movimientos sísmicos alcanzaron magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter y afectaron también otras seis entidades del norte del país.
Ante esta situación, el gobierno ha asistido a cerca de 86.794 familias a través de la distribución de 9.603 toneladas de alimentos básicos, tratando de paliar la emergencia alimentaria inmediata. La seguridad y las tareas logísticas cuentan con un despliegue de 29.567 efectivos del ejército y agencias de seguridad, junto con la colaboración de 28.362 voluntarios civiles organizados para diversas tareas de apoyo.
Por otra parte, el número de personas desaparecidas oficiales se mantiene en 157 desde el día siguiente al sismo, cuando se activaron canales de denuncia telefónicos y digitales. Sin embargo, fuentes independientes y la ONU advierten que la cifra real de desaparecidos podría superar los 30.000 o incluso acercarse a los 50.000, lo que refleja un panorama mucho más complejo y difícil de dimensionar.
Este doble terremoto es considerado la peor catástrofe natural que ha sufrido Venezuela en el último siglo, tanto por el alcance humano como por el daño a la infraestructura, dejando a la nación frente a un desafío considerable en materia de reconstrucción y asistencia social.