Ucrania llevó a cabo un ataque sin precedentes al lanzar más de 500 drones sobre diversas regiones de Rusia, entre ellas la zona de Moscú, donde al menos tres personas murieron y una decena resultaron heridas, según reportaron las autoridades rusas. Este operativo se enmarca como una de las ofensivas más amplias desde el inicio del conflicto que estalló en febrero de 2022.
El bombardeo tuvo un impacto directo en una vivienda particular y una refinería cercana a la capital rusa. La mujer fallecida murió tras el impacto de un dron en su hogar, mientras que los otros dos fallecidos fueron hombres afectados durante el ataque. En la refinería, doce empleados sufrieron heridas, aunque la planta continuó operando sin interrupciones tras el ataque.
Las defensas antiaéreas rusas afirmaron haber derribado 556 drones ucranianos en distintas regiones, incluyendo la península de Crimea, donde se neutralizaron 25 vehículos no tripulados. Entre los daños colaterales, los aeropuertos internacionales de Moscú suspendieron sus operaciones temporalmente, y en Sheremétievo cayeron restos de un dron interceptado por las defensas aéreas locales.
Este ataque sucede poco después de que finalizara una tregua temporal de tres días gestionada por Estados Unidos durante las conmemoraciones por el fin de la Segunda Guerra Mundial en Rusia. Kiev mantiene estos ataques como respuesta a los bombardeos diarios que recibe en su territorio por parte de Moscú. Sin embargo, el alcance de la ofensiva en la región de Moscú, ubicada a más de 400 kilómetros de la frontera, evidencia un escalamiento significativo en la capacidad y alcance de Ucrania.

