La evacuación de alrededor de 11.000 marineros varados en el estrecho de Ormuz quedó suspendida luego de un ataque contra un carguero que atravesaba este paso marítimo estratégico. La Organización Marítima Internacional (OMI) tomó la decisión tras el incidente, que según la agencia británica de seguridad marítima UKMTO fue causado por un proyectil de origen desconocido, aunque medios estadounidenses atribuyen la autoría a las fuerzas armadas iraníes.
Tras el ataque, la autoridad marítima iraní advirtió que cualquier tránsito fuera del marco definido por Irán no gozaría de garantías de paso seguro ni cobertura de seguro, una señal clara de que el país endurece su control sobre la navegación en la zona. Esta postura coincide con la intención de Teherán de imponer “tarifas de regalías” por el paso, un cobro que no existía antes y que Estados Unidos rechaza tajantemente.
El estrecho de Ormuz, un canal de apenas treinta kilómetros entre Irán y Omán, es vital para el comercio mundial de hidrocarburos, ya que por allí transitaba cerca del 20% de esos productos antes del conflicto regional. A pesar de un memorando de entendimiento firmado para reducir hostilidades entre Washington y Teherán, la situación permanece tensa, especialmente por el potencial impacto económico y geopolítico que representan nuevas restricciones o cobros por el paso.
Estados Unidos advirtió que no aceptará un acuerdo con Irán “a cualquier precio”, expresando preocupación por un posible “caos total” si Teherán efectivamente cobra por el tránsito en el estrecho. Esta decisión afectaría directamente a miles de marineros y la seguridad de embarcaciones, además de complicar aún más la estabilidad en una región clave para la economía global.