Un recorrido por nueve comunidades en situación de vulnerabilidad en Chaco permitió visibilizar las necesidades más urgentes de niños y familias, al tiempo que impulsó un proyecto solidario que ya benefició a 150 hogares. La iniciativa Hambre de Futuro, impulsada por Fundación La Nación junto a cinco ONG territoriales, combinó el trabajo de terreno con la recaudación de fondos para mejorar la calidad de vida en esas zonas.
Durante varios meses se difundieron las problemáticas relacionadas con la alimentación, la falta de agua potable y las dificultades para acceder a servicios de salud en el verano. Esta campaña sensibilizó a la audiencia, que contribuyó con donaciones por más de $100.000.000, destinados a múltiples proyectos comunitarios que ya están en marcha.
Los fondos se aplicaron en acciones concretas como garantizar dos comidas diarias para los niños, sostener merenderos en época de vacaciones escolares, controlar la enfermedad de Chagas, mejorar la asistencia sanitaria, ampliar el acceso a agua potable y realizar nuevas conexiones eléctricas en viviendas. Además, se inauguró un centro de asistencia para adicciones en la localidad de Miraflores.
Un caso emblemático fue el de Eladia Esteban, una mujer que abrió su casa para crear un merendero en el Lote 58, Miraflores. Su compromiso movilizó una recaudación récord cercana a los $18.000.000, recursos que fortalecieron la continuidad del comedor durante los meses críticos en que los niños quedan sin acceso escolar ni alimento regular. La ONG Puentes del Alma, con presencia de más de diez años en la zona, coordina y acompaña esta tarea esencial.
El trabajo conjunto entre Fundación La Nación y las ONG locales —La Chata Solidaria, Monte Adentro, Puentes del Alma, El Comedor del Fondo y Fundacen— se basó en la estrecha relación con las comunidades y la comprensión directa de sus voces y realidades. Según la directora ejecutiva de la fundación, este modelo de cooperación en red permite que las ayudas alcancen un impacto tangible más allá de los números.
Entre las mejoras en infraestructura destacan la compra de equipamiento como sillas de ruedas, freezers a gas y paneles solares, que extienden el acceso a servicios básicos y mejoran la calidad de vida en los hogares. También se contempló la construcción de espacios nuevos para actividades comunitarias que fortalecen el tejido social.

