Mariana Eva Pérez lanzó Constanza y Matute (hacen la porquería), una novela que combina humor y drama para mostrar cómo la herida de la última dictadura militar continúa influyendo en la identidad, los vínculos y los deseos de quienes la atravesaron. A través de estos dos personajes, Pérez aborda las contradicciones que surgen en familias marcadas por la desaparición forzada de sus padres.
Constanza, antropóloga forense y hija de desaparecidos, trabaja en la identificación de restos de víctimas de la dictadura. Su búsqueda se cruza con Matute, quien rechaza hablar sobre la desaparición de sus padres. Sus encuentros recurrentes reflejan la dificultad para construir historias compartidas entre personas que sufrieron el mismo trauma de forma muy distinta.
La escritora, que ya había tenido repercusión con su obra anterior Diario de una princesa montonera: 100% verdad, aborda esta vez la ficción para profundizar en las tensiones que están aún abiertas en la sociedad argentina. La novela muestra un vínculo complejo que surge más allá de las diferencias políticas o emocionales, con escenas que mezclan humor, deseo y una infancia marcada por la ausencia de los padres, cuidados por sus abuelos.
Mariana Eva Pérez, también querellante en causas judiciales vinculadas a la actividad represiva, recordó que la dictadura es un tema vigente porque no se ha cerrado social ni jurídicamente. En esta obra, explora cómo el arte y el humor pueden ser herramientas para reflexionar sobre lo político, poniendo en diálogo la memoria y la vida cotidiana.
De sus personajes, la autora comentó que surgieron de manera muy definida y natural a lo largo de la escritura, utilizando el contraste entre sus posturas para llevar al límite situaciones que reflejan esa fractura generacional y emocional. Matute representa la negación y el rechazo, mientras que Constanza busca comprender y reconstruir la historia del pasado familiar.