El Ejército de Estados Unidos realizó ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes tras un ataque previo con drones lanzados por Irán contra un buque de carga en el estrecho de Ormuz. Las operaciones norteamericanas se centraron en depósitos de misiles, drones y estaciones de radar ubicadas en la costa iraní, según informó el Comando Central estadounidense.
Un video desclasificado mostró una explosión durante la ofensiva, que, según funcionarios de Estados Unidos, ya concluyó. Por su parte, el gobierno iraní condenó enérgicamente estos ataques y afirmó que constituyen una violación del acuerdo de alto el fuego recientemente firmado, así como de normas internacionales recogidas en la Carta de las Naciones Unidas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán sostuvo que Estados Unidos vulneró el Memorando de Entendimiento sobre el fin de las hostilidades, firmado apenas semanas antes, y consideró estos bombardeos como agresiones que justifican su derecho a defenderse. Además, denunció que actos similares coordinados por Estados Unidos y otros actores en la región agravan la situación y afectan la estabilidad del Golfo Pérsico.
La República Islámica reafirmó su compromiso con proteger su soberanía y los intereses nacionales, amparándose en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que legitima la defensa propia contra agresiones. En este contexto, el ministerio iraní responsabilizó a Estados Unidos y a sus aliados de las consecuencias derivadas de estos enfrentamientos.
Por otro lado, el llamado a los países ribereños del Golfo Pérsico para que respeten principios de buena vecindad y eviten permitir el uso de su territorio para ataques contra Irán también formó parte del comunicado. Esta situación reaviva tensiones en una de las zonas de mayor tránsito marítimo y valor estratégico en el mundo, poniendo en alerta a la comunidad internacional.