Las protestas que han paralizado gran parte de Bolivia y generado una grave crisis económica motivaron al presidente Rodrigo Paz a señalar públicamente a los “narcoterroristas” como responsables de los disturbios y bloqueos que afectan principalmente a La Paz y El Alto. Ante la persistencia de las movilizaciones y el aumento de la tensión, el gobierno avanzó en una ley que abre paso a un estado de emergencia que permitiría el despliegue militar para restaurar el orden.

Durante semanas, sectores sociales y políticos han levantado barricadas, interrumpido el tránsito y provocado escasez de alimentos y combustibles, lo que disparó el descontento popular. Las fuerzas de seguridad intentaron despejar los bloqueos con gases lacrimógenos, pero sufrieron ataques con piedras y otros elementos que dejaron varios policías heridos. Del lado de los manifestantes también se reportaron afectados, así como daños materiales como neumáticos incendiados.

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En este contexto, el presidente sostuvo que grupos ligados al narcotráfico y el terrorismo están detrás de las acciones que buscan desestabilizar su gobierno, apuntando especialmente a simpatizantes del expresidente Evo Morales y a quienes defienden los cultivos de coca. Para Paz, estas fuerzas priorizan intereses propios por encima del bienestar nacional y atentan contra la democracia y la Constitución del país. La nueva norma aprobada por la Asamblea Legislativa facilitará la intervención militar para desmontar los bloqueos y contribuir a la recuperación del orden público.

El malestar social se extiende también entre ciudadanos que sufren las consecuencias directas de la crisis. En manifestaciones pacíficas, muchos reclaman el fin de los cortes y la normalización del abastecimiento. Algunos habitantes de la capital expresaron que la falta de alimentos y combustibles impacta gravemente en su vida diaria y exigen soluciones urgentes.

El presidente Paz, en funciones desde noviembre, enfrenta una fuerte resistencia frente a sus políticas económicas y su gestión de la crisis, lo que mantiene viva la presión social. Además, Morales continúa enigmático mientras permanece vinculado a acusaciones y señalado de fomentar las protestas contra el gobierno actual. El escenario nacional se mantiene complejo y polarizado, con la posibilidad inminente de medidas excepcionales para contener el conflicto.