En plena celebración del Mundial de fútbol, Clermont-Ferrand estableció un toque de queda que afecta a los jóvenes menores de 16 años cuando están sin acompañamiento adulto, prohibiéndoles circular después de las 23 horas en un área ampliada del centro de la ciudad. La medida, respaldada por la autoridad local y la prefectura, incorpora una multa de 150 euros para quienes incumplan, y busca evitar episodios de violencia registrados recientemente tras eventos deportivos.
El alcalde Julien Bony señaló que esta restricción surge tras incidentes de violencia ocurridos luego de la victoria del Paris Saint-Germain en la Liga de Campeones y tras llamados en redes sociales que desembocaron en enfrentamientos con la policía. Para evitar que el Mundial sirva como excusa para nuevos desmanes, Clermont también prohibió la instalación de “fanzones” y ordenó que las pantallas exteriores de los bares queden orientadas hacia el interior, con el fin de evitar aglomeraciones en la vía pública.
Por su parte, Toulouse adoptó una política similar pero con una aplicación más selectiva. Su toque de queda rige únicamente en las noches de ciertos partidos “sensibles” del Mundial, restringiendo la circulación de menores de 16 años no acompañados entre las 22 y las 5 horas en el centro de la ciudad. El alcalde Jean-Luc Moudenc justificó la decisión tras los daños y excesos registrados en la ciudad tras la victoria del PSG y para respaldar a padres que expresaron dificultades para controlar a sus hijos en estos contextos.
El toque de queda en Toulouse se aplica en las noches de los partidos de Francia, Brasil-Marruecos, Escocia-Marruecos, Marruecos-Haití y Túnez-Países Bajos. Esta selección busca focalizar la prevención en encuentros considerados de mayor riesgo por antecedentes de incidentes o contextos sociales complejos.
Ambas medidas forman parte de un esfuerzo municipal para controlar aglomeraciones y prevenir actos vandálicos durante eventos deportivos de alta convocatoria. En Toulouse, algunos opositores políticos han cuestionado la medida, atribuyéndola a una estrategia para ganar popularidad entre electores con posturas más conservadoras.
En resumen, estas dos ciudades francesas aplican restricciones estrictas a la libre circulación nocturna de menores sin acompañantes durante el Mundial, con el objetivo de garantizar la seguridad ciudadana y equilibrar el disfrute del evento con el orden público.

