Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que impactaron principalmente Caracas y el estado de La Guaira provocaron la muerte de al menos 589 personas y heridas a casi 3.000, según informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Las autoridades permanecen en plena búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, con un reporte oficial que indica que 200 personas siguen atrapadas y otras 157 aún se encuentran desaparecidas.
El estado de La Guaira fue declarado zona de desastre natural por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, debido a los graves daños que sufrió. En esa región, además del impacto estructural, se registraron incidentes de saqueos en comercios y viviendas afectadas. Más de 250 edificios resultaron dañados o derrumbados, dejando a 2.927 familias como damnificadas. Mientras tanto, los movimientos telúricos generaron cerca de 214 réplicas, dificultando los trabajos de rescate y aumentando la tensión en la población local.
Ante esta situación, el gobierno habilitó una línea telefónica adicional para recibir denuncias sobre personas desaparecidas a través del sistema estatal “VENApp”, con el objetivo de acelerar la localización de víctimas. El dirigente oficialista hizo un llamado a mantener la calma y la unidad nacional ante la emergencia, enfatizando la urgencia de salvar vidas entre los restos de los edificios colapsados.
Los saqueos en La Guaira fueron protagonizados por decenas de personas que ingresaron a comercios dañados para llevarse alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales, un reflejo del caos que atraviesa la zona. Los esfuerzos de bomberos, rescatistas y fuerzas de seguridad continúan en la región más afectada, donde miles aún esperan ayuda y refugio.
Frente a la emergencia, tanto organismos civiles como la comunidad internacional comenzaron campañas de ayuda y recolección de donaciones para asistir a las víctimas de los sismos. La magnitud de la catástrofe mantiene en alerta a todo el país mientras se buscan nuevas vías para mitigar el impacto humanitario.