En un pequeño pueblo con poco más de 500 habitantes, la empresa Vallelongo ha revitalizado la economía local mezclando tradición, naturaleza y productos artesanales. La compañía, fundada por un grupo diverso de personas, decidió aprovechar un recurso único en la comunidad de Castilla y León: la curación de quesos en una antigua mina de hierro. Este método, poco habitual en España, otorga a sus productos características especiales y una identidad original.
El proyecto nació tras el regreso de uno de sus integrantes desde Chile, con la idea de crear una empresa ligada a la tierra y las raíces familiares. La producción se instaló en la casa de los abuelos del fundador en Ocero, un pueblo ubicado en Sancedo. La casa, que inicialmente estaba en ruinas, se acondicionó para convertir espacios tradicionales como la cuadra en ambientes para la elaboración y degustación de quesos.
Además del distintivo proceso de maduración en minas, Vallelongo cuenta con una amplia variedad de productos reconocidos a nivel nacional, entre los que destacan el queso azul Tozudo, premiado como uno de los mejores de España, y una línea de quesos con sabores innovadores como el de pera, que incluso es patrocinador del club Ponferradina. La empresa también produce pimentón y ajo negro, ambos galardonados, además de vinagre.
Para acercar al público a esta propuesta única, Vallelongo organiza catas guiadas y recorridos turísticos. Las visitas incluyen el acceso a las minas donde se curan los quesos y a los tradicionales cortines del municipio, pequeñas construcciones de piedra típicas de la región. Estos circuitos comenzaron el año pasado y cuentan con un guía experimentado que profundiza en la historia local y el proceso productivo.
La historia de las minas de hierro en Ocero es breve pero fundamental para la identidad del proyecto. Entre finales de los años 50, estas minas fueron explotadas durante un corto período, aunque la baja calidad del mineral impidió que el negocio prosperara. Sin embargo, su reaprovechamiento para la maduración de quesos aporta un valor diferencial, vinculando el patrimonio industrial con una gastronomía artesanal en auge.

