Uber reveló que tras consumir rápidamente su presupuesto anual para inteligencia artificial (IA), la empresa duda sobre el impacto real de estas inversiones en la experiencia de sus usuarios. La compañía no logra establecer una relación directa entre el aumento en el uso de tokens para su sistema Claude Code y la entrega de nuevas funciones útiles.
El presidente y director de operaciones de Uber, Andrew Macdonald, señaló que aunque se observa un crecimiento exponencial en algunas métricas relacionadas con el consumo tecnológico, todavía es complicado traducir esos números en mejoras concretas para el consumidor. Aseguró que en el futuro la situación podría clarificarse, pero por ahora resulta complejo justificar la inversión si no se ve un retorno tangible.
En 2025, Uber destinó más de 3.400 millones de dólares en investigación y desarrollo, un aumento significativo respecto al año anterior. Pese a este aumento de presupuesto, la empresa comenzó a reducir la contratación de personal humano, en un intento por equilibrar los crecientes costos vinculados al uso de IA. Macdonald comentó que será necesario analizar con detalle el costo de los tokens utilizados frente al ahorro o sustitución de mano de obra.
Este enfoque refleja la complejidad que enfrentan las empresas tecnológicas al medir la rentabilidad y los beneficios concretos de implementar inteligencia artificial, especialmente cuando los gastos son elevados pero el impacto en la calidad del servicio aún no se evidencia de forma clara ni directa.

