El indicador de riesgo país argentino, calculado por JP Morgan, llegó a situarse cerca de los 548 puntos básicos, marcando su sexta jornada consecutiva de aumento y niveles que no se registraban desde principios de mayo. Este repunte refleja la creciente incertidumbre en los mercados, tanto internacionales como locales.

Este impulso al alza estuvo acompañado por una caída significativa en los bonos soberanos argentinos denominados en dólares, con retrocesos que alcanzaron hasta un 0,7% en los mercados externos. Los analistas atribuyen esta dinámica al endurecimiento de las condiciones financieras globales, en particular al aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que tocaron niveles cercanos al 5,18%, su punto más alto desde 2007.

AfiliaGo - DafaBet Latam

En este contexto, los activos considerados de mayor riesgo, como la deuda emergente, pierden atractivo, lo que impacta directamente en la confianza de los inversores sobre los títulos argentinos.

Por su parte, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraron caídas, algunas de hasta el 6% en la sesión, arrastradas por la tendencia negativa de los mercados internacionales. En la Bolsa local, el índice S&P Merval perdió alrededor de un 1,5%, reflejando la cautela de los inversores ante la incertidumbre global, especialmente por el conflicto en Medio Oriente y las expectativas sobre las subas en las tasas de interés de Estados Unidos.

En el mercado cambiario, el dólar oficial mayorista cerró estable, alrededor de los 1.398 pesos, mientras que el dólar paralelo o blue subió hasta los 1.435 pesos, su nivel más alto desde marzo. El Banco Central intervino comprando más de 140 millones de dólares durante la rueda, lo que permitió una leve recuperación en las reservas internacionales.

La situación internacional, marcada por tensiones geopolíticas y la posibilidad de inflación sostenida en Estados Unidos, mantiene accesos elevados en las tasas de interés que la Reserva Federal podría sostener por más tiempo. A esto se suma en Argentina un escenario local delicado, donde preocupan señales sobre el consumo, la inflación mayorista y la evolución de los salarios reales, factores que agravan la expectativa negativa de los inversores.