Pomelo presentó una innovadora infraestructura de pagos que facilita a empresas y fintechs emitir tarjetas en más de 150 países desde una única plataforma tecnológica, eliminando la necesidad de abrir sociedades o contar con licencias locales en cada mercado. Esta solución combina emisión local y global, una característica que posiciona a Pomelo como la primera empresa latinoamericana en ofrecer este servicio de forma integrada.
La plataforma abarca la emisión de tarjetas virtuales Mastercard y Visa, con compatibilidad para Apple Pay y Google Pay, además de la producción y distribución global de tarjetas físicas. Permite también liquidaciones en tiempo real, utilizando dólares o stablecoins, adaptándose a las distintas normativas regulatorias de los países donde opera.
Esta infraestructura simplifica uno de los principales obstáculos para la expansión internacional: las barreras operativas y regulatorias que suelen exigir la creación de operaciones independientes o licencias puntuales en cada territorio. De este modo, instituciones financieras y otros actores del ecosistema de pagos pueden escalar sus servicios internacionalmente con una integración tecnológica única.
Pomelo ya cuenta con presencia comercial en América, Europa, Medio Oriente, Asia y África, atendiendo a clientes reconocidos como Western Union, BBVA, Santander, Kavak, DiDi, Binance y AstroPay, entre otros. La empresa mantiene oficinas en cinco países y trabaja con más de 170 clientes corporativos, incluidos bancos internacionales y unicornios globales.
El CEO y cofundador de Pomelo destacó que esta solución responde a un ecosistema de pagos cada vez más diversificado, donde coexisten tarjetas, transferencias y criptomonedas estables, facilitando operar en múltiples mercados sin necesidad de gestionar numerosas plataformas o procesos regulatorios separados.
Además del crecimiento orgánico, Pomelo ha captado inversiones superiores a US$160 millones de fondos líderes como Kaszek, Monashees, Insight Partners e Index Ventures, lo que financia su expansión y el desarrollo continuo de esta infraestructura. Su propuesta abre una puerta para que empresas financieras y tecnológicas puedan ofrecer productos de pago globales de manera rápida, flexible y segura.