El acuerdo de precios implementado por YPF, que buscó amortiguar el impacto del aumento del petróleo en el precio de las naftas para los consumidores, finalizará a fines de junio. Durante ese período, la petrolera estatal absorbió pérdidas por importación para mantener estables los precios en surtidor, a pesar de las fluctuaciones internacionales del crudo.
Con el barril de Brent descendiendo desde los 90 hasta aproximadamente 75 dólares, las estaciones de servicio mantuvieron el precio de la nafta súper cerca de los $2.000. Sin embargo, tras la terminación de este mecanismo de estabilidad, YPF y otras petroleras esperan recuperar el margen descontado durante esos meses antes de evaluar cualquier reducción en los precios finales.
Desde la empresa indicaron que una posible baja en los precios no se concretaría antes de dos meses, situándose para septiembre. Analistas como Daniel Dreizzen coinciden en que esta maniobra responde a la necesidad de compensar el margen no ajustado durante la vigencia del acuerdo.
El impacto del dólar es otro factor decisivo en la definición de los precios. El economista Federico Machado explicó que, si YPF quisiera mantener la proporcionalidad del precio en relación con el barril, el litro de nafta premium debería ajustarse en función tanto del valor del crudo como del tipo de cambio, actualmente muy volátil. En un contexto donde el dólar estadounidense podría estabilizarse cerca de los $1.500, el precio del litro de combustible más caro rondaría los $2.025, aunque aún se comercializa cerca de los $2.250.
Además, la presión de la demanda en descenso limita la posibilidad de aumentar o reducir los precios de manera inmediata. Cuando YPF extendió el acuerdo de precios por 45 días adicionales, la intención fue también gestionar una caída en la demanda sin afectar demasiado la economía interna.
En síntesis, las petroleras adoptan un modo de espera ante la incertidumbre internacional y local. El equilibrio entre el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio y el consumo marcará los próximos movimientos en el valor de las naftas. Por ahora, la estrategia busca priorizar la estabilidad económica y salar la deuda técnica acumulada durante el periodo de congelamiento de precios que finaliza en junio.