El ingreso disponible de millones de argentinos se redujo durante los primeros meses de 2026, luego de que los gastos fijos vinculados a servicios básicos crecieran por encima del ritmo inflacionario. Este fenómeno profundiza las dificultades para cubrir necesidades básicas y equilibrios económicos del hogar.
A pesar de que la inflación mensual se mantuvo cerca del 3%, los costos asociados a electricidad, gas, expensas y otros servicios esenciales aumentaron en algunos períodos más del 4%. Como resultado, estos gastos fijos ya representan cerca de una cuarta parte del ingreso familiar, superando ampliamente los niveles observados antes del cambio de gobierno. Esto disminuye significativamente el dinero disponible para otros consumos.
Los sectores más afectados son las familias de menores ingresos, donde la vivienda y la alimentación constituyen una parte sustancial del presupuesto mensual. Esto implica que cualquier incremento en esos rubros impacta con mayor fuerza en su economía diaria. Asimismo, jubilados con haberes mínimos y empleados públicos experimentaron pérdidas de poder adquisitivo más marcadas que otros grupos laborales registrados, lo que incrementa la vulnerabilidad económica de estos sectores.
La pérdida de ingresos ha generado cambios en el comportamiento de consumo. Muchas familias recortaron gastos en actividades recreativas, salidas, ropa y renovación de electrodomésticos. Se observa también un aumento en la utilización de ahorros, el endeudamiento mediante tarjetas de crédito o préstamos, y la búsqueda de ingresos complementarios para cubrir los costos básicos y evitar atrasos en pagos.
Consultores y economistas apuntan que la actualización de tarifas fue necesaria para disminuir subsidios y mejorar la sustentabilidad fiscal. Sin embargo, advierten que la recuperación del salario es un desafío fundamental para impedir que la carga de los gastos fijos siga creciendo dentro del presupuesto familiar. Mientras no se logre esta mejora, el consumo seguirá mostrando signos de debilidad, reflejándose en caídas en sectores como alimentos, indumentaria y productos básicos.

