La inflación mostró en junio su tercera caída consecutiva, perforando la barrera del 2%, según proyecciones privadas. Esta reducción, acompañada por una recomposición salarial, impulsa una recuperación del poder adquisitivo de los hogares y genera un contexto más favorable para la economía.
En paralelo, una encuesta difundida por la consultora Atlas Intel señaló que la imagen positiva de Javier Milei creció en los últimos dos meses, pasando del 36% al 40%. En contraste, referentes kirchneristas como Axel Kicillof y Cristina Kirchner registraron caídas notables en su nivel de aceptación en el mismo período. Este cambio en la percepción pública coincide con la mejora del Índice de Confianza del Consumidor elaborado por Poliarquía y la Universidad Di Tella, que experimentó un aumento récord desde noviembre.
El Gobierno, que transitó meses de dificultades marcados por la inflación alta y escándalos políticos, encuentra en estas cifras un respiro que podría facilitar el desarrollo de un clima económico menos volátil de cara a las próximas elecciones. La salida del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni y la estabilización del dólar también contribuyen a esta mejora.
Los datos de actividad económica confirmaron un avance moderado, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) divulgado por el INDEC, que mostró un abril débil, aunque el índice general elaborado por la consultora Orlando Ferreres registró un crecimiento del 0,7% en mayo. Ocho de once sectores finalizan con saldo positivo, con especial protagonismo para agro, energía y minería.
En términos trimestrales, la actividad económica acumuló un aumento de 2,1% en el primer cuatrimestre, y las expectativas apuntan a una aceleración en los próximos meses. Algunas consultoras, como Balanz, han revisado al alza la previsión de crecimiento para 2026, estimándolo en torno al 3%, un cálculo que también comparten BBVA Argentina y OJF y Asociados.
El economista Fernando Marull explicó que la clave está en el bolsillo de los ciudadanos, ya que la baja en la inflación y la mejora en los salarios son los principales factores que reactivan el consumo y la actividad económica más allá de los vaivenes políticos.