Investigadores del INIDEP lograron cultivar juveniles de chernia (Polyprion americanus) en condiciones experimentales, un hito que abre nuevas posibilidades para el desarrollo de la acuicultura en Argentina. Tras más de una década de trabajo científico, lograron superar los desafíos que plantea la etapa larval, considerada crítica en peces marinos, y criaron ejemplares que alcanzaron los cinco meses de vida, con un peso cercano a los 300 gramos y 22 centímetros de longitud.

Además, el equipo logró formar un plantel reproductor en cautiverio a partir de juveniles capturados en el ambiente natural, que alcanzaron la madurez sexual con un peso de 12 kilos. A partir de este plantel, obtuvieron los primeros desoves naturales viables sin la necesidad de inducción hormonal, consolidando etapas fundamentales del ciclo biológico bajo control científico.

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El estudio puso atención especial en la alimentación durante las primeras fases, desarrollando protocolos basados en alimento vivo, como microalgas, rotíferos, artemia y copépodos. Estos últimos demostraron ser especialmente eficaces gracias a su aporte nutricional, mejorando notablemente el desarrollo larval. Gracias a estos avances, el INIDEP sostiene actualmente un plantel de reproductores adultos de aproximadamente 30 kilos, que servirá para optimizar la producción y diseñar futuras estrategias productivas vinculadas con la acuicultura marina del Atlántico sudoccidental.

El trabajo del Gabinete de Biología Experimental (BIOEX) demuestra el potencial de la chernia como especie para la producción acuícola, dado su rápido crecimiento, adaptación al cautiverio y demanda internacional. Estos progresos representan un paso significativo para fortalecer la capacidad científica nacional en el cultivo de especies marinas complejas, aportando un nuevo recurso con alto valor económico para el sector pesquero argentino.