La inflación mayorista en Argentina alcanzó un aumento del 5,2% durante abril, acumulando un crecimiento del 30,8% en comparación con el mismo mes del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este fenómeno está estrechamente ligado al incremento en el precio internacional del petróleo, que ha influido en el costo de insumos y productos vinculados a la cadena energética y química.
El ministro de Economía atribuyó cerca del 85% de la variación inflacionaria mayorista al alza en los precios del petróleo crudo y derivados. Sectores como el gas, productos refinados, caucho, plástico y sustancias químicas han reflejado esas subas en sus costos, generando un efecto multiplicador en el índice de precios internos al por mayor (IPIM) y otros indicadores relacionados, como el índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) y el índice de precios básicos del productor (IPP), que también mostraron incrementos durante abril.
El contexto internacional, especialmente la guerra en Medio Oriente, mantuvo al barril de crudo por encima de los 100 dólares, presionando los precios internos y limitando la reducción mensual de la inflación mayorista.
Las proyecciones oficiales indican que la inflación podría mantenerse elevada en los próximos meses debido a factores como el aumento en los precios regulados, los costos energéticos y la volatilidad del mercado global. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado, recién en agosto es probable que la inflación mensual baje de 2%, un límite que ha resultado difícil de perforar en el corto plazo.
Especialistas explican que la persistencia de una inflación alta responde no solo a componentes externos como el petróleo, sino también a factores internos como la incidencia de precios regulados, el equilibrio entre salarios y el tipo de cambio, y la inercia inflacionaria. En caso de que estos elementos no se ajusten adecuadamente, podrían requerirse modificaciones en el tipo de cambio que impacten nuevamente en la inflación general.

