Las expectativas sobre el tipo de cambio y la inflación en Argentina apuntan a un escenario de estabilidad relativa, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). A pesar de un aumento cercano al 2% del dólar en los primeros días de junio, la mayoría de los especialistas consultados prevé un crecimiento moderado del dólar mayorista, con un valor promedio proyectado en $1.422 para junio y un avance mensual alrededor del 1%. Esta cifra marca una desaceleración respecto a meses anteriores, lo que sugiere un alivio en la presión cambiaria.

En paralelo, la inflación mantiene una tendencia decreciente, acercándose a un 2% mensual. Para mayo, el Banco Central estimó una inflación del 2,3%, mientras que para junio se proyecta un 2,1%, y se espera que recién en agosto la tasa mensual quede por debajo del 2%. En julio, la inflación rondaría el 2%, consolidando un proceso gradual de desinflación que refuerza las expectativas sobre una estabilidad macroeconómica más sólida.

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Este contexto favorable está sustentado por la entrada constante de divisas provenientes principalmente de la liquidación de exportaciones, junto con las compras de reservas efectuadas por el Banco Central, que superaron los 10.000 millones de dólares en lo que va del año. Además, la incorporación próxima de mecanismos financieros, como swaps de monedas con Estados Unidos y China, agrega un soporte adicional para el mercado cambiario. La economía muestra además un crecimiento estimado del 4,5% interanual y un superávit comercial que aportan confianza al escenario económico.

De cara a largo plazo, el REM prevé un tipo de cambio nominal de alrededor de $1.658 para diciembre de 2026, con una inflación que continuará moderándose. El grupo identificado como “Top 10 de analistas” estima un dólar ligeramente más bajo, con un promedio cercano a $1.596. Estas proyecciones reflejan una visión compartida de equilibrio gradual en el tipo de cambio y de avance en la reducción del índice inflacionario sin afectar la actividad económica.

El principal desafío para las autoridades económicas será mantener este proceso de desinflación sin generar volatilidad cambiaria ni frenar la recuperación económica. Las políticas adoptadas por el Banco Central, junto con la fortaleza de las reservas y el crecimiento exportador, conforman un marco que apunta a reforzar la estabilidad macroeconómica y a sostener la confianza en los próximos meses.