Una amplia mayoría de las familias de la provincia de Buenos Aires enfrenta dificultades crecientes para garantizar una alimentación adecuada. Según un relevamiento realizado por Libres del Sur junto al Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), el 77% de los hogares consultados suspendió el consumo de productos esenciales como lácteos, carnes, verduras, frutas, cereales o legumbres debido a problemas económicos.

El estudio incluyó a trabajadores formales, precarizados, desocupados y jubilados, mostrando una vulnerabilidad generalizada que abarca también a sectores que antes podían acceder a una dieta equilibrada. En el caso de los jubilados, ocho de cada diez señalaron que sus ingresos no alcanzan para una alimentación adecuada, una señal clara del impacto que la crisis económica tiene sobre este grupo.

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Además, se constató un aumento preocupante en el endeudamiento de los sectores populares. Más del 50% de las familias recurren a préstamos no para inversiones o mejoras en el hogar, sino exclusivamente para cubrir la alimentación diaria. Esta necesidad refleja la gravedad de la situación social y económica, que expone a muchas familias a la precariedad y limita su acceso a alimentos nutritivos.

El informe además señala un cambio social donde quienes antes colaboraban con comedores y merenderos ahora se encuentran pidiendo ayuda, lo que evidencia la profundización de la crisis. La organización advierte que estas dificultades son producto de las políticas económicas implementadas y no una excepción aislada de algunos sectores.