El viceministro de Economía, José Luis Daza, anticipó una «avalancha» de divisas que podría transformar el panorama financiero del país a corto plazo. Esta expectativa se fundamenta en la consolidación fiscal y en grandes proyectos en marcha, especialmente en los sectores energético y minero.
Un motor clave de estos capitales es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que aglutina iniciativas por más de u$s 100.000 millones. Destacan inversiones en Vaca Muerta, lideradas por Chevron y Vista Energy, que contribuirían a una balanza comercial energética superavitaria. En minería, el litio y el cobre se posicionan como los nuevos protagonistas de exportación, con proyectos pendientes por u$s 20.000 millones.
En contraste con administraciones anteriores, el Gobierno actual priorizó el ajuste fiscal sobre la emisión de deuda, generando una caída en las expectativas de devaluación. El mercado estima un dólar oficial para mayo de 2026 alrededor de $1410, con una inflación mensual proyectada cercana al 2%. Sin embargo, algunos expertos advierten sobre la posibilidad de una apreciación real del peso que podría afectar la competitividad de las exportaciones.
Además, la sobreabundancia de dólares podría abaratar las importaciones y moderar la inflación interna. Ante tasas de interés cortas a la baja y un tipo de cambio estable, el «carry trade» continúa siendo una estrategia bajo análisis en el mercado local.
El segundo semestre de 2026 será clave para validar estos «brotes verdes» en la economía argentina y observar cómo el ingreso de capitales influye en el consumo, la inversión y la estabilidad financiera del país.

