Matías Manna inició su vínculo con el fútbol desde un lugar poco habitual: como creador del blog Paradigma Guardiola, donde analizó el juego del Barcelona y la influencia táctica de Pep Guardiola antes de que este se consolidara como un entrenador innovador. Su temprano interés por la revolución conceptual del fútbol lo posicionó como una voz distinta en el análisis deportivo, que trascendió la mera opinión para transformarse en conocimiento técnico.

El contacto directo con Pep Guardiola en Buenos Aires marcó un punto de inflexión en su carrera, pero fue su acercamiento a Marcelo Bielsa lo que lo introdujo definitivamente en el fútbol profesional. Manna formó parte del cuerpo técnico de la Selección de Chile y vivió desde dentro el Mundial de Sudáfrica 2010, consolidando un perfil que combinaba análisis, preparación y presencia en el campo de juego.

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Tras trabajar con Jorge Sampaoli en Chile, participar en la Copa América 2015 y acompañar al entrenador en Sevilla, Manna se incorporó al cuerpo técnico de la Selección argentina durante el ciclo que llevó hasta el Mundial de Rusia 2018. Allí estrechó su vínculo con Lionel Scaloni, con quien forjaría una sociedad profesional que sería determinante para el futuro del equipo nacional.

En el cuerpo técnico liderado por Scaloni, Manna no se limita al rol tradicional de videoanalista. Más bien, se desempeña como un entrenador con mirada integral, participando en la planificación, en el estudio de los rivales y en el diseño del propio funcionamiento táctico. Su método consiste en construir un mapa detallado para cada partido, que defina cómo Argentina puede atacar, qué aspectos evitar, qué jugadores pueden marcar la diferencia y cómo trasladar esta información a ejercicios prácticos durante la semana.

Esta labor silenciosa pero fundamental fue uno de los soportes del éxito conocido como la Scaloneta. En el Mundial de Qatar, la figura de Manna se hizo más visible: desde una localidad elevada en el estadio, observaba los movimientos de ambos equipos y transmitía detalles estratégicos al banco argentino. Pablo Aimar, también parte del cuerpo técnico, recibía frecuentemente estas indicaciones para ajustar el desempeño en el campo.