El movimiento Ni Una Menos volvió a tomar las calles con una convocatoria que resonó en varias provincias argentinas, centralizando la protesta frente al Congreso Nacional. La marcha surgió para exigir justicia por Agostina Vega y Dulce Candia, adolescentes asesinadas recientemente, y para alertar sobre la constante violencia de género que afecta a mujeres y niñas en el país.

Las consignas principales de la jornada incluyeron la frase «Vivas, libres y desendeudadas nos queremos» junto a «Justicia por Dulce y Agostina», símbolos que expresan el reclamo contra la violencia machista y la impunidad. El caso de Agostina Vega, hallada sin vida tras varios días de búsqueda en Córdoba, conmocionó la opinión pública y reavivó la exigencia de respuestas estatales.

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La movilización coincidió con el aniversario de la primera marcha Ni Una Menos, que surgió tras el femicidio de Chiara Páez en 2015 y marcó un antes y un después en la lucha por los derechos de las mujeres en Argentina. En la previa, integrantes del colectivo ofrecieron una conferencia de prensa para reiterar que el asesinato de Agostina no es un hecho aislado y que la violencia de género es una problemática estructural que afecta a miles de mujeres en todo el país.

Organizaciones feministas, sindicatos, colectivos sociales y de derechos humanos participaron de la protesta, que se replicó en varias localidades, buscando poner en agenda pública la urgencia de políticas efectivas para prevenir femicidios y desapariciones, garantizar el acceso a la justicia y brindar apoyo a las víctimas y sus familias.

De acuerdo con el Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven, en los primeros cinco meses del año se registraron 99 víctimas fatales de violencia de género en Argentina. Desde la histórica primera marcha, se contabilizan más de 3.400 femicidios, una cifra que evidencia la gravedad de la problemática.