La princesa Mette-Marit atraviesa una etapa crítica debido al avance de una fibrosis pulmonar crónica que limita gravemente su capacidad respiratoria y movilidad. Los médicos la incluyeron en una lista de espera para un trasplante de pulmón, única alternativa para mejorar su pronóstico. Sin este procedimiento, su expectativa de vida se estima en un año como máximo.
La complejidad del trasplante radica en encontrar un órgano compatible que cumpla con requisitos estrictos, como el tamaño adecuado, grupo sanguíneo correcto y ausencia de anticuerpos contra el tejido del donante. La cirugía demanda que el paciente esté lo suficientemente enfermo para necesitarla, pero también con salud suficiente para soportar la operación y el tratamiento posterior.
La condición de Mette-Marit generó una profunda preocupación en la familia real y en la ciudadanía europea. En respuesta, el Palacio Real confirmó que la princesa se encuentra en estado crítico y destacó el apoyo constante de su esposo, el príncipe Haakon, quien adelantó su regreso de una visita oficial para acompañarla.
De acuerdo con el equipo médico del Hospital Universitario de Oslo, donde se realiza el seguimiento, la inclusión en la lista de espera se lleva adelante bajo estrictos protocolos que aplican a todos los pacientes, sin privilegios especiales, lo que implica un proceso de espera condicionado a la disponibilidad del órgano adecuado.
Este cuadro marca un momento delicado para la familia real noruega, que mantiene su atención centrada en el bienestar de la princesa y su tratamiento, mientras se aguarda la posible realización del trasplante que podría mejorar sustancialmente su calidad de vida.

