La reforma del régimen de Zonas Frías, sancionada en Diputados, modificará el alcance de los subsidios al gas natural otorgados por el Estado nacional, limitando los beneficios a sectores con condiciones climáticas extremas y eliminando apoyos para millones de usuarios incorporados en la ampliación de 2021.
Este cambio implica que las provincias con climas templados, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y San Luis, perderán el subsidio general, mientras que en las regiones que continúan bajo el régimen, como la Patagonia y áreas de frío intenso, el subsidio se restringirá solo al precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), dejando fuera componentes importantes como el Valor Agregado de Distribución (VAD) y el costo del transporte troncal. Esto traerá aumentos en las facturas residenciales incluso para quienes mantengan algún beneficio.
El régimen original, creado en 2002 para acompañar a zonas de frío extremo como Malargüe y la Puna (Salta y Jujuy), otorgaba descuentos de entre el 30 y el 50% sobre la factura total de gas. Sin embargo, su extensión en 2021 a áreas con mayor densidad poblacional y actividad económica incrementó notablemente el gasto fiscal, estimado en más de 300 millones de dólares anuales. La reforma busca ordenar este desequilibrio y reducir el gasto público.
Además de restricción del subsidio, la reforma prevé que los aproximadamente 3 a 3,5 millones de usuarios excluidos de la ampliación pierdan los descuentos generales. Para amortiguar este impacto, los hogares vulnerables serán beneficiados con un suplemento del 20% en su consumo subsidiado a través de la Segmentación Energética Focalizada (SEF), un mecanismo destinado a focalizar los subsidios en los sectores más necesitados.
Esta reestructuración implica que en provincias como Neuquén, Tierra del Fuego y Santa Cruz, los aumentos en las facturas de gas podrían oscilar entre el 20 y el 30%, mientras que para otros usuarios excluidos los incrementos serán aún mayores, llegando hasta el 100%. La medida, motivada por la necesidad de contener el gasto público, apunta a que la Nación deje de financiar ciertos componentes tarifarios que antes cubría íntegramente.
Tras la media sanción en la Cámara baja, el proyecto de reforma espera su tratamiento en el Senado para convertirse en ley. En paralelo, aún se discute si se mantendrá el subsidio pleno en las zonas de frío más severo, dado que allí se busca preservar el auxilio a la demanda energética más vulnerable.

