El Gobierno nacional presentó un proyecto para derogar completamente la Ley de Etiquetado Frontal, que obliga a que ciertos alimentos lleven octógonos negros como advertencia por su contenido nutricional. La iniciativa, que ya ingresó al Senado, apunta a suprimir estas señales y las restricciones relacionadas con la publicidad, entornos escolares y el uso de personajes infantiles en envases.

Según el texto oficial, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud Mario Lugones, la ley vigente mostró limitaciones técnicas, regulatorias y económicas durante su implementación. La evaluación realizada sostiene que el sistema diseñado bajo parámetros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) no refleja la realidad de los alimentos ni favorece a los consumidores ni a la industria.

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Entre las críticas centrales figura el modelo binario de etiquetado, que clasifica los productos únicamente por la presencia o ausencia de advertencias sin distinguir mejoras parciales en la formulación ni la proporción real de consumo. Esto provoca que alimentos tradicionales y nutritivos reciban el mismo sello que productos ultraprocesados, generando confusión en los consumidores y dificultando decisiones informadas.

Además, la propuesta destaca la falta de incentivos para que las empresas mejoren progresivamente la calidad nutricional de sus productos. El marcado sistema actual no reconoce estos esfuerzos, afectando principalmente a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que deben enfrentar elevados costos para adaptar sus envases a normas no armonizadas dentro del Mercosur. Esta situación podría favorecer la concentración del mercado a manos de grandes empresas.

El proyecto también critica la rigidez de la ley original, que incluye aspectos técnicos y metodológicos directamente en el cuerpo normativo, lo que limita la actualización rápida acorde a los avances científicos internacionales y a las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA).

La iniciativa aclara que la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal no elimina la obligación de informar datos nutricionales básicos, como valor energético, azúcares, grasas y sodio, los cuales seguirán siendo exigidos según el Código Alimentario Argentino.