La investigación contra dos anestesistas vinculados al Hospital Italiano avanzó tras confirmarse su procesamiento por la presunta sustracción y uso irregular de propofol, un medicamento anestésico cuya distribución está estrictamente regulada. La Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional avaló la decisión inicial, extendiendo así el proceso judicial contra Delfina Lanusse y Hernán Boveri.
El tribunal valoró como contundente la evidencia reunida hasta ahora, incluyendo testimonios claves que aluden a la obtención del fármaco mediante sus actividades profesionales. En particular, una médica testificó sobre situaciones que involucraban a Lanusse, señalando indicios de consumo y comentarios relacionados con el uso compartido de propofol junto a Boveri. Esta declaración fue determinante para sostener la hipótesis que defiende la acusación.
El propofol es un medicamento de administración restringida dentro del sistema de salud, por lo que su acceso fuera de los canales hospitalarios es excepcional y controlado. Aunque desde el Hospital Italiano se informó que no detectaron faltantes o retiros irregulares relacionados con los acusados, la Cámara destacó la presencia de posibles fallas en los controles internos de manejo de este tipo de medicamentos. Estas vulnerabilidades, sumadas a la dificultad de conseguir propofol por vías convencionales, apuntalan la hipótesis de que el anestésico presuntamente sustraído se logró dentro del entorno hospitalario.
Aunque uno de los magistrados expresó una opinión en disidencia parcial, argumentando que las pruebas no son suficientes para precisar el origen exacto de las dosis implicadas, la mayoría decidió confirmar el procesamiento de Lanusse y Boveri. El caso sigue en proceso para esclarecer los detalles y responsabilidades en la manipulación del propofol.