Bárbara Barthe enfrenta una emergencia sanitaria debido al síndrome de Asia, una enfermedad poco común que le produjo graves complicaciones tras la ruptura de una prótesis mamaria colocada hace 15 años. Para costear una cirugía especializada en Buenos Aires, que incluye además gastos médicos y traslado, debe reunir 12 mil dólares, una suma que escapa a sus posibilidades económicas.

La intervención está programada para mediados de junio y duraría entre tres y siete horas, según el equipo quirúrgico que la atiende. La operación consiste en retirar la prótesis rota y eliminar cuidadosamente las cápsulas y partículas de silicona distribuidas en la zona axilar y en otras áreas del cuerpo de Barthe. También se detectó una dureza en el tejido cuyo origen aún no está determinado, lo que obliga a que la cirugía se realice en un sanatorio con equipamiento completo para afrontar cualquier imprevisto.

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La paciente relató que este trastorno se manifestó con dolores intensos, fatiga extrema, insomnio y rigidez muscular que provocó que permaneciera postrada durante meses. Inicialmente fue diagnosticada erróneamente con fibromialgia, pero tras consultas especializadas obtuvo el diagnóstico correcto. A raíz del síndrome de Asia, Bárbara ahora convive además con artritis, fibromialgia y esclerodermia, enfermedades que requieren tratamientos continuos con inyectables para controlar el dolor y el avance del daño.

Este cuadro clínico grave llevó a los médicos a enfatizar la urgencia de la cirugía, ya que la esclerodermia puede afectar órganos vitales como pulmones, riñones y corazón, y la intervención busca detener el avance de más de noventa complicaciones asociadas. Hasta ahora, Bárbara intentó gestionar atención médica por IOMA y viajó a La Plata en busca de soluciones, pero no obtuvo una respuesta satisfactoria.

Para financiar la operación, la mujer puso en venta su auto y convocó a familiares, amigos y comerciantes del pueblo a colaborar mediante una rifa solidaria con premios donados localmente. Además, habilitó un alias para recibir donaciones económicas. Bárbara expresó su desesperación por la dificultad de acceder a la cirugía con ingresos familiares limitados, ya que trabaja en una heladería y su pareja tiene un salario que no alcanza a cubrir estos costos imprescindibles.