La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se encuentra en medio de su peor crisis financiera debido a un impago récord de las cuotas obligatorias por parte de varios Estados miembros. Esta situación llevó al organismo a implementar ajustes de emergencia para mantener sus operaciones durante 2026.
En 2025, la ONU acumuló una deuda sin pagar de 1560 millones de dólares, más del doble del año anterior. Estados Unidos encabeza la lista de deudores, responsable de aproximadamente el 95 % de esta cifra, con una deuda total que supera los 2200 millones si se consideran cuotas atrasadas de años anteriores. Otros países con contribuciones pendientes incluyen China, Rusia, Venezuela, Brasil, Argentina, México e Irán.
Las cuotas de los Estados miembros se calculan según el tamaño de sus economías, donde Estados Unidos aporta el 22 % del presupuesto regular y China el 20 %. Además de acumular deudas, Estados Unidos redujo sustancialmente la financiación voluntaria destinada a diversas agencias de la ONU, poniendo en riesgo numerosos programas de asistencia.
Sumado a estos impagos, la ONU debe enfrentar una normativa que le exige devolver cerca de 1300 millones de dólares en fondos no utilizados para el año 2027, de los cuales casi 900 millones corresponden a recortes en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz. Sin embargo, gran parte del dinero que debe ser reembolsado nunca fue recibido en su totalidad, lo que el secretario general António Guterres definió como un “ciclo kafkiano”.
Frente a este panorama, la Secretaría General anunció el plan de ajustes denominado ONU80, que incluye la eliminación de casi 2700 puestos de trabajo y recortes superiores al 21 % en misiones políticas especiales durante el corriente año. La crisis ya afecta la operatividad cotidiana: en la sede de Ginebra, se suspendió el funcionamiento de escaleras mecánicas, se colocaron avisos de precaución y se redujo la calefacción.
António Guterres destacó que, si bien la ONU ha enfrentado crisis financieras en el pasado, esta situación es “categóricamente diferente” debido al volumen sin precedentes de cuotas impagas, que en 2025 representaron el 77 % del total adeudado. La paralización de aportes compromete el funcionamiento de la organización y su capacidad para cumplir con sus objetivos a nivel global.

