Irán confirmó que mantendrá su derecho a enriquecer uranio y controlar sus reservas de material nuclear durante las negociaciones con Estados Unidos, a pesar de las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre un acuerdo próximo. Esta posición destaca la resistencia iraní a ceder en estos temas, considerados estratégicos para la República Islámica.
Las conversaciones indirectas entre ambos países buscan poner fin a un conflicto derivado de enfrentamientos que comenzaron tras ataques combinados de Estados Unidos e Israel contra Irán. Aunque rige un alto el fuego desde abril, persisten episodios de violencia y tensiones que complican la estabilidad regional. Trump había afirmado que existía un borrador de acuerdo y que Irán debería perder sus reservas de uranio enriquecido, algo que Teherán descartó categóricamente.
Además de la cuestión nuclear, Irán exige también regular el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula una significativa parte del petróleo mundial. Desde el inicio del conflicto, Teherán ha limitado el paso de embarcaciones y obliga a los buques a obtener autorización de sus fuerzas armadas, generando una situación de tensión constante en esta ruta comercial vital.
El memorando de entendimiento firmado entre ambas partes contempla un plazo de negociaciones de 60 días donde se busca un acuerdo final que respete estos puntos planteados por Irán. La agencia oficial IRNA subrayó que la conservación del derecho a enriquecer uranio y almacenar materiales nucleares será un eje prioritario en las discusiones, así como la supervisión del tráfico en el mencionado estrecho.

