El reciente informe del Observatorio Nacional Interministerial de Seguridad Vial (ONISR) revela un incremento en la mortalidad vial en Francia durante el mes de mayo, con un total de 317 personas fallecidas. Esta cifra supera en 19 muertes al mismo mes del año anterior, confirmando una tendencia preocupante en la seguridad de las carreteras.
Especial atención merece el aumento de los ciclistas víctimas fatales, que pasaron a 37, es decir, 12 muertes más que en mayo del año anterior. También crecieron las muertes de peatones, con 41 fallecidos, siete más que el periodo previo. Estos datos ponen en alerta sobre la vulnerabilidad de los usuarios no motorizados y la necesidad de fortalecer medidas de protección para estos grupos.
La mortalidad continúa siendo especialmente elevada fuera de las áreas urbanas, donde se registraron 182 muertes, representando el 60% del total. Además, en las autopistas el número de fallecidos aumentó a 36, lo que implica un crecimiento de 17 víctimas. Esto evidencia que las vías rápidas y rurales siguen siendo puntos críticos para la seguridad vial.
El informe del ONISR también identificó un incremento de la mortalidad en determinados grupos etarios, especialmente entre menores de 18 años, jóvenes entre 18 y 24 años, y adultos de 25 a 64 años. En contraste, el número de fallecidos mayores de 65 años disminuyó, alcanzando 73 casos, siete menos comparado con el año previo.
En términos de siniestros, la policía reportó 4.564 accidentes con lesiones personales durante mayo, mientras que en los departamentos y territorios de ultramar se observa una tendencia a la baja en las víctimas fatales.
La ministra delegada encargada de la ciudadanía, Marie-Pierre Vedrenne, atribuyó gran parte de esta situación a la persistencia de comportamientos de riesgo como la velocidad excesiva, el consumo de alcohol y drogas, y la conducción distraída. Estos elementos siguen siendo factores determinantes en la siniestralidad, afectando la vida de millones y generando pérdidas evitables.

