Dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela con apenas segundos de diferencia, causando estragos en las infraestructuras y provocando una emergencia humanitaria de gran envergadura. Las autoridades confirmaron que al menos 188 personas murieron, más de mil quinientos resultaron heridas y más de 38.000 están desaparecidas, según datos proporcionados por el presidente de la Asamblea Nacional.
Los sismos provocaron el derrumbe de edificios y daños graves en vías estratégicas, principalmente en la ciudad costera de La Guaira, declarada zona de desastre natural, además de afectar distintas zonas de Caracas. El aeropuerto internacional Maiquetía Simón Bolívar sufrió graves daños estructurales, lo que llevó a la suspensión de vuelos entre Panamá y Venezuela por parte de Copa Airlines.
Equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes bajo los escombros, apoyados por brigadas internacionales que arribaron para asistir en las operaciones. Las autoridades decretaron el estado de emergencia ante la magnitud de la tragedia y la posibilidad de nuevas réplicas. La hermana de la presidenta, Delcy Rodríguez, señaló que la situación es una carrera contra el tiempo para salvar vidas y advirtió que las cifras de víctimas podrían aumentar a medida que avanzan las tareas de rescate.
Un geólogo indicó que los dos movimientos sísmicos liberaron una energía equivalente a la de unas 260 bombas nucleares, lo que explica la extensión de los daños y la dificultad para atender a los afectados. La presidenta también viajó a La Guaira para supervisar personalmente las tareas de asistencia y coordinar la respuesta oficial.