Un tribunal en Wiener Neustadt resolvió condenar a Beran A., un joven de 21 años, a 15 años de prisión por su implicación en diversos planes terroristas yihadistas. Entre estos se encontraba un ataque diseñado para llevarse a cabo durante uno de los conciertos de Taylor Swift en Viena, previstos para el verano de 2024 y que fueron suspendidos como medida preventiva.

El acusado fue detenido en agosto de 2024, justo antes del inicio de la serie de conciertos en la capital austriaca, gracias a una alerta de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. En la audiencia, Beran A. reconoció su pertenencia al Estado Islámico desde 2023 y admitió haber intentado atacar el estadio donde la artista se presentaría, además de tratar de fabricar una bomba de racimo de manera infructuosa.

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Durante el proceso judicial, se reveló que el joven había viajado a Dubái en marzo de 2024 con la intención de atacar a agentes policiales usando cuchillos que había comprado allí, aunque finalmente desistió por miedo. También participó en foros y grupos donde solicitó asesoramiento sobre el uso y elección de armas, recibiendo instrucciones directamente de la organización yihadista.

Las investigaciones apuntan a que Beran A. formó una célula terrorista junto a otros dos austriacos, Arda K. y Hasan E., este último detenido en Arabia Saudita. El trío planeaba ataques contra fuerzas de seguridad en ciudades clave como La Meca, Estambul y Dubái. En uno de estos ataques, Hasan E. hirió a un guardia de seguridad y a otras cuatro personas antes de ser capturado.

Los acusados negaron la coordinación de acciones terroristas durante el juicio. La defensa de Beran A. argumentó que él no era un líder ni un ideólogo dentro de la organización y pidió su absolución en ese sentido. Sin embargo, la fiscalía sostuvo la existencia de vínculos estrechos entre los sospechosos y destacó la importancia de enviar un mensaje claro de que los autores de estos actos responderán ante la justicia.

Peritos escuchados en el juicio descartaron la presencia de trastornos psicológicos en Beran A., y su confesión de querer liderar la yihad se combinó con el relato de haber experimentado miedo a morir. Los conciertos afectados iban a reunir a más de 170.000 espectadores, lo que realzó la gravedad de las amenazas.