Dos poderosos terremotos sacudieron Venezuela, con magnitudes de 7,1 y 7,5 grados, generando daños estructurales y afectaciones en distintas zonas, entre ellas la capital, Caracas. El epicentro se ubicó en la costa cercana a Morón, en el estado Carabobo, y el movimiento telúrico se sintió también en países vecinos como Colombia, Curazao y Aruba.
En la capital venezolana, los movimientos sísmicos obligaron a evacuar edificios debido al balanceo y se reportaron derrumbes en urbanizaciones como Altamira y Palos Grandes, además del colapso de una sucursal bancaria. El principal aeropuerto del país, Simón Bolívar de Maiquetía, registró daños que obligaron a reprogramar vuelos y operaciones.
Ante esta emergencia, la administración argentina, liderada por Javier Milei, emitió un comunicado oficial en el que expresó su acompañamiento y ofreció ayuda humanitaria para colaborar con la asistencia necesaria. La Casa Rosada subrayó la importancia de la cooperación internacional en situaciones de esta naturaleza y reafirmó que la oferta de apoyo trasciende las diferencias políticas existentes entre ambos países.
El texto oficial destacó que Argentina sigue de cerca la evolución de los hechos y se puso a disposición de los organismos internacionales para coordinar la asistencia que se requiera. También envío un mensaje de apoyo a las familias afectadas y a los equipos de emergencia que trabajan para garantizar la seguridad de la población tras la catástrofe.
En Venezuela, las autoridades locales decretaron el estado de emergencia nacional, suspendieron las clases en todo el país y designaron un Estado Mayor de Emergencia para gestionar la situación. La gravedad del fenómeno natural motivó medidas inmediatas para responder ante posibles nuevas urgencias y asistir a las personas afectadas.