Michelin puso en marcha un programa para reducir hasta 1.500 puestos de trabajo en Francia en un plazo de tres años, con el objetivo de optimizar sus costos frente a un entorno marcado por altos gastos laborales y energéticos. La compañía priorizó que la salida será voluntaria y sin cierres específicos de plantas industriales.
La reestructuración afectará principalmente al sector terciario, donde se concentra aproximadamente dos tercios de los puestos a eliminar, ubicados en oficinas en ciudades como París, Clermont-Ferrand y Lille. El resto corresponderá a puestos industriales distribuidos en los distintos centros de producción con que cuenta la empresa en el país.
Michelin es uno de los principales fabricantes de neumáticos del mundo y actualmente emplea a unas 17.000 personas en Francia, donde mantiene 13 centros industriales. La decisión se suma a una reducción previa realizada este año, cuando la empresa cerró dos fábricas en el oeste francés y eliminó 1.246 empleos como parte de otro plan de protección de empleo.
La caída en las ventas también influyó en esta medida: la empresa registró un descenso del 5,4% en ingresos durante el primer trimestre, atribuido en parte al impacto de las fluctuaciones cambiarias. Además, el volumen de ventas en el sector de neumáticos, su principal línea de negocio, bajó alrededor de un 1,4% en el último año.
En declaraciones ante la Asamblea Nacional de Francia, el máximo responsable del grupo reconoció que sus operaciones industriales en el país resultan deficitarias, a pesar de las inversiones que alcanzaron unos 3.500 millones de euros en la última década. Esta situación presiona a la compañía a ajustar sus estructuras para mantenerse competitiva en el mercado global.

