En junio de 2026, el metro cuadrado de construcción en seco alcanzó un valor que supera al método tradicional de mampostería, situándose entre $2.300.000 y $2.400.000 (aproximadamente US$1.615 al tipo de cambio oficial). Esto representa un aumento del 4% respecto al mes anterior, cuando ambas modalidades tenían precios similares.

La construcción en seco, que utiliza estructuras de acero galvanizado y elimina las mezclas húmedas, reduce considerablemente los tiempos de obra, con una acortamiento en los plazos estimado entre un 25% y un 40% en comparación con la construcción tradicional. Esta técnica permite que los materiales se ensamblen mediante adhesivos, clavos o encastres, evitando tiempos de secado y mejorando la planificación financiera del proyecto.

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Además de acelerar el proceso constructivo, el sistema en seco ofrece ventajas significativas en términos de sustentabilidad, ya que genera menos residuos y facilita el reciclado. También mejora el aprovechamiento del espacio útil gracias al menor espesor de las paredes, que mide de 14 a 15 cm frente a los 35-45 cm habituales en mampostería, y disminuye los problemas vinculados con la humedad estructural.

A pesar de sus beneficios técnicos y ambientales, el costo de la construcción en seco supera hoy al de la metodología tradicional, cuyo precio estimado ronda los US$1.435 más IVA. Los especialistas atribuyen esta diferencia principalmente a factores estacionales y a un aumento en la demanda de viviendas industrializadas, que impulsa los precios de los materiales y servicios vinculados a esta técnica.

Esta tendencia se enmarca en un contexto de constante alza en los costos de construcción en Argentina. Desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023, los valores aumentaron más del 130% medidos en dólares y el precio actual representa un incremento de tres veces y media respecto a octubre de 2020, el punto más bajo de la serie histórica.